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La merma imposible
Microsip decía que la merma era cero. No baja: cero, en todos los registros de producción. Y la tabla donde el sistema guarda el desperdicio estaba vacía.
Eso no es un dato bueno. Es un dato que nadie escribió.
Lo que vimos primero#
Al leer el módulo de producción de una manufacturera mexicana aparecieron tres cosas juntas:
- Merma = 0 en el 100% de las órdenes, y la tabla de merma existente pero sin una sola fila.
- Varianzas imposibles entre lo autorizado y lo producido. Un artículo autorizado a 97,842 piezas registró 453,110 — un +363%. Otro, +318%. Otro, +205%.
- 413 órdenes "estacionadas" desde octubre de 2024, ni cerradas ni canceladas.
Una eficiencia del 12% con merma bajo el 2% no existe en transformación de plástico. La física no lo permite.
El mecanismo, confirmado por la empresa#
No lo dedujimos: nos lo explicaron cuando pusimos los números sobre la mesa.
Al lote llegan preformas de más. Se cuentan 9,000, se declaran 9,000, pero llegaron 9,200. Ese excedente nunca entra a los libros. Cuando hay que reportar desperdicio, se cubre con las 200 piezas que oficialmente no existen: la merma real de 150 se reporta como 50.
El daño no es solo el reporte. El costo de venta queda mal, porque el sistema prorratea el costo de una materia prima que nunca se declaró. Se fijan precios y se premia rendimiento sobre una cifra maquillada.
Y aparecieron 8,000 etiquetas excedentes en el almacén de producto en proceso que nadie había reportado, hasta que se supo que ese almacén se iba a revisar.
Qué hicimos#
Cruzamos la cifra declarada contra un conteo físico independiente, hecho por alguien sin incentivo en el resultado. Ahí se cayó.
Y para que no dependiera de una auditoría puntual, se digitalizó el formato de consumos de almacén —por lote y turno, foliado y firmado— y se programó el cruce que lo caza solo: preforma que entró menos botella buena menos scrap declarado. Si la resta no da cero, alguien tiene que explicar por qué.
Lo que nos llevamos#
Un número demasiado bueno es una señal, no un logro. Y un cero perfecto casi nunca es un cero: es un campo que nadie llena. Antes de celebrar un indicador, hay que preguntar quién escribe ese dato y qué gana con que se vea bien.